Hay pueblos que esconden a sus muertos tras una tapia encalada. Y hay otros que los invitan a cenar. Monturque pertenece, sin discusión posible, a esta segunda estirpe.
Del viernes 30 de octubre al lunes 2 de noviembre, el Ayuntamiento de esta localidad cordobesa celebra las XVIII Jornadas Culturales y Gastronómicas Mundamortis en Monturque: cuatro días en los que el Cementerio de San Rafael y las Cisternas Romanas se convierten en escenario de visitas teatralizadas, recreaciones históricas, música, talleres y cocina de siempre. El lema de este año lo dice todo.
«Donde la memoria se convierte en historia».
Nada que ver con un Halloween con acento andaluz. Dieciocho ediciones respaldan una propuesta que lee el camposanto como un libro abierto, en plena sintonía con el interés creciente por el patrimonio funerario español y por esos rincones que casi nadie visita con la cámara en la mano.
Un arranque marcado por el respeto
La edición de 2026 empezó con un gesto sobrio. El acto inaugural y la presentación de las letras corpóreas «Monturque, Centro Geográfico de Andalucía», previstos en el Paseo de lo Alto, quedaron suspendidos por los tres días de luto oficial tras la tragedia ferroviaria de Urda, en Toledo.
Solo eso. El resto del programa siguió en pie, con fechas, horarios y espacios intactos.
Faroles de melón y susurros entre nichos
La primera tarde olió a fruta y a infancia. Vecinos y visitantes vaciaron melones para dar forma a los tradicionales faroles, esa artesanía efímera que durante generaciones ha alumbrado las noches de difuntos. Con la oscuridad, el cementerio abrió sus puertas a «Susurros de la Memoria», una experiencia nocturna con pases a las 20.00, 21.30 y 23.00 horas.
Es la prueba de que los pequeños municipios convertidos en destino turístico no necesitan grandes presupuestos, sino una buena historia que contar. Monturque la tiene bajo sus pies.
Una cena con los muertos al estilo romano
El sábado, las Cisternas Romanas recibieron público de 10.00 a 14.00 horas. Por la tarde, la Casa de la Juventud acogió «Más allá del recuerdo», un encuentro participativo con el médium Allan García, que después protagonizó «Memorias del silencio» en el cementerio.
Lo mejor aguardaba a las once de la noche. Desde la Plaza de la Constitución partió «Silicernium, o cómo comer con los muertos», una recreación itinerante y gratuita de las costumbres funerarias de la antigua Roma. Comer junto a quien ya no está. Recordar con el paladar. Pocas ideas resultan tan hondamente mediterráneas.
Todos los Santos, entre música de cámara y leyendas
El domingo 1 de noviembre, las cisternas volvieron a abrirse por la mañana. La tarde trajo «Pasaje de la Memoria», una experiencia sonora en la que piano, fagot, trompa y clarinete conversaron con el silencio del lugar.
Desde las 19.00 llegaron las celebraciones litúrgicas de la festividad, rematadas con la salida de Nuestro Padre Jesús Nazareno para bendecir el camposanto monturqueño. Un momento de recogimiento que se vive más de lo que se cuenta. Ya de noche, el recorrido teatralizado «Al pie de la sepultura» mezcló historia, literatura y leyendas entre tumbas y rincones patrimoniales.
El sabor de la memoria: gachas con nombre propio
Visitas teatralizadas para despedir las jornadas
Este lunes 2 de noviembre, Día de los Fieles Difuntos, el programa se despide con visitas guiadas teatralizadas que enlazan el Cementerio de San Rafael, las Cisternas Romanas y el Mirador de los Paseíllos, con cinco pases entre las 11.00 y las 13.00 horas.
Un concurso provincial con solera
A las 17.00 horas, el Ayuntamiento acoge el XVI Concurso Provincial de Gachas, seguido de una degustación popular. Los participantes deben entregar sus elaboraciones media hora antes. Humildes, dulces, hechas con paciencia de cuchara: aquí las gachas son mucho más que un postre. Son una manera de recordar.
La Ruta de la Gacha
La vertiente gastronómica se completa con la Ruta de la Gacha, en la que participan el bar La Esquina, el Bar Polideportivo, Los Faroles y el Asador Suiza El Cañuelo. Quien pruebe la receta en cualquiera de ellos entra en el sorteo de cuatro premios de 50 euros para dos personas, uno por establecimiento. Excusa perfecta, y bastante sabrosa, para recorrer el pueblo de barra en barra.
Epitafios, escolares y entradas a dos euros
Mundamortis arrancó, en realidad, antes del viernes. Como antesala se celebraron el X Concurso de Epitafios y «Cementerio para los sentidos», una actividad para el alumnado del CEIP Torre del Castillo que, del 26 al 29 de octubre, acercó a los más pequeños las tradiciones funerarias y el patrimonio local.
Las actividades de pago cuestan dos euros por persona, con entradas por orden de solicitud hasta completar aforo, disponibles en el Museo Histórico Local, junto al cementerio, o en el WhatsApp de Turismo (667 507 920). Las propuestas nocturnas con el médium y «Susurros de la Memoria» están reservadas a mayores de 18 años.
Un pueblo que encuentra vida donde otros ven final
Parece una paradoja. Un municipio pequeño que atrae miradas desde el lugar donde todo termina. Basta una tarde en Monturque para entenderlo: aquí la muerte no se esconde, se explica, se canta y hasta se cocina.
Quizá esa sea la lección más hermosa de Mundamortis. Que recordar a los nuestros también puede ser un acto de alegría compartida, alrededor de una mesa, con un farol de melón encendido y un plato de gachas todavía caliente.









