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Breva de Tronos: la irresistible tapa medieval campeona

  • Una tasca de una aldea rayana de veinte vecinos gana el XVIII Concurso Internacional de Pinchos y Tapas Medievales

Hay sabores que nacen de un gesto mínimo: un vecino que se asoma a la puerta con un cesto de brevas maduras. De esa generosidad de pueblo salió 'Breva de Tronos', la tapa medieval que el pasado sábado se coronó como la mejor de España y Portugal en el XVIII Concurso Internacional de Pinchos y Tapas Medievales, celebrado en la Casa de la Cultura de Valencia de Alcántara (Cáceres).

La firman Alejandro Romo y Alejandro Doval, de Tasca El Duendi Hampón. Fue el alcalde, Alberto Piris, quien les puso en las manos el título de Campeones Internacionales de Pinchos y Tapas Medievales 2026. Antes tuvieron que ganarse el billete en la XVII Ruta de la Tapa Isabelina, parte del Festival Transfronterizo Boda Regia, la cita que evoca el enlace entre Isabel de Castilla y Manuel I de Portugal. Ese diálogo entre producto, territorio y talento late hoy en toda la Península, como recuerda la gastronomía de Castellón contada por once chefs.

Una tostada con raíces en Las Casiñas

La idea germinó en Las Casiñas, pedanía de Valencia de Alcántara que se asoma a la raya portuguesa. Allí, en la tasca, las tostadas son la carta de presentación. Y un año las brevas llegaron a raudales.

"Teníamos muchas brevas, algunas nos las regalaban los vecinos", rememora Romo. Probaron con una tostada. Funcionó. Y al llegar la Ruta de la Tapa Isabelina, la encogieron hasta el tamaño de un pincho, sin perderle el alma.

En este país la tapa es casi un idioma propio, como confirma el mapa de las tapas favoritas de España.

Dos bocados, una pequeña sinfonía

Sobre un pan brioche tierno descansan la breva, el embutido y el queso de cabra. Encima, chips de higo que crujen, un praliné de almendra y un hilo de miel que lo abrillanta todo. Dulce, salado, crujiente.

Nada está puesto al azar. Según Doval, se come en dos bocados para que los sabores lleguen por turnos y el queso se funda con el higo.

El jurado lo captó al vuelo. Su portavoz, Miguel Picado, de la Escuela de Hostelería y Turismo de Portalegre, habló de una propuesta sencilla y bien equilibrada. Primero aparece un punto picante; después, la suavidad del brioche; luego, el dulzor del higo. Y el queso de cabra cierra la partida.

Picado deliberó junto a Leticia Martín, del Restaurante Estoril de Ciudad Rodrigo (Salamanca), y Rocío Maya, de La Taberna de Noa de Fuentes de León (Badajoz). Los tres elogiaron el nivel de las siete finalistas, cocinadas solo con ingredientes presentes en la península ibérica durante la Edad Media.

El orgullo de una aldea de veinte vecinos

Aquí está, quizá, lo mejor. Según sus responsables, Las Casiñas apenas roza la veintena de habitantes en invierno. Desde ese rincón casi silencioso, El Duendi Hampón se empeñó en renovar la oferta local. Y lo ha logrado.

"Es un orgullo representar a esta tierra", resumieron los ganadores, felices de que el trofeo se quede en casa.

Piris celebró que el triunfo recaiga en una pedanía del municipio, aunque aplaudió a todos los cocineros: como apuntó el jurado, todos son ganadores.

Un fin de semana para saborear la Raya

El certamen coincidió con las XVII Jornadas Gastronómicas y Agroalimentarias Tajo Internacional. ¿El termómetro del éxito? La Ruta del Pincho Medieval vendió hasta la última unidad de las siete tapas finalistas entre el sábado y el domingo, a 2,50 euros cada una.

Hubo folclore con acento portugués y visitas al Barrio Gótico-Judío y a la antigua sinagoga, entre otros tesoros del casco histórico. El alcalde habló de una jornada para el recuerdo, con visitantes de Extremadura y Portugal, y valoró el empuje turístico de la Red de Ciudades y Villas Medievales, que celebró allí una Asamblea Extraordinaria para repasar proyectos y estudiar nuevas colaboraciones.

Navarra y Guadalajara completan el podio

'Zalatambor', sabor a infancia

La plata viajó a Estella-Lizarra: Iban Garin, de BiEnara y campeón internacional en 2025, la recogió de manos de María Jesús Merino, alcaldesa de Sigüenza. Su 'Zalatambor' reúne un hojaldrillo de txantxigorri, berenjena ahumada, terrina de cerdo y gorrín Pío Navarro, reducción de mulsum, pistacho y zumaque.

Bebe de Tierra Estella y de la memoria: todo arrancó, contó Garin, con el cerdo y las tortas de txantxigorri que hacía con su abuela.

'Evolución', el premio a la originalidad

Rubén Urbano, de El Fogaril Gastrobar de Sigüenza, ganó el Premio a la Originalidad, entregado por Jesús Cedazo, alcalde de Almazán. 'Evolución' lee en clave de cocina el mestizaje cultural de la Edad Media: almendras, garbanzos, berenjena, granada, cordero caramelizado con miel de La Alcarria e higos macerados en hidromiel.

Urbano habló del buen ambiente entre cocineros, que se observan y aprenden unos de otros. Suma dos reconocimientos internacionales y tres victorias en el concurso local seguntino.

La final la completaron María Rello, del Bar Las Piscinas de Almazán, con '¡Qué porras!'; Adur Arrieta, de Tatapas Gastroteka de Hondarribia, con 'Entre redes y trigales'; Fátima Marques, del Restaurante Orla do Rio de Marvão, con 'Bosque de Outono'; y Alberto Marín, en representación de Laguardia, con 'Trucha sobre regañá de trigo antiguo'. Cada uno recibió un diploma y un delantal de la Red.

Para entender esta historia hay que ir. Perderse por el barrio gótico de Valencia de Alcántara y acercarse luego a Las Casiñas, donde una tasca diminuta guarda, en dos bocados, el mejor sabor medieval de la Península.