Cables, pantallas, pequeños robots y muchos nervios. La robótica educativa se adueñó este viernes, 6 de noviembre, del Palacio de la Merced, sede de la Diputación de Córdoba. Unos 250 escolares de la capital y de la provincia participaron en una jornada dedicada a la tecnología que tuvo su momento cumbre en la final de los II Premios Cachivache Tech Challenge, donde 75 menores, organizados en doce equipos, pusieron a prueba su ingenio ante el jurado.
Hubo concentración. Hubo alguna risa nerviosa. Y hubo, sobre todo, talento.
La iniciativa, organizada por la Diputación con la colaboración de los Puntos Vuela de los municipios, nace con una meta tan sencilla de enunciar como ambiciosa: sembrar creatividad y vocaciones tecnológicas en plena etapa escolar. La Diputación ya ha acompañado en otras ocasiones al talento estudiantil, como cuando decidió apoyar las jornadas de cómic de la Escuela de Arte Dionisio Ortiz.
Nueve pueblos, un mismo escenario
La final reunió a chavales de nueve localidades con Punto Vuela propio: Aguilar de la Frontera, Carcabuey, Fuente Carreteros, La Guijarrosa, Guadalcázar, Moriles, Nueva Carteya, Posadas y Villafranca. Una prueba más de la estrecha relación entre la institución provincial y los municipios cordobeses.
Sara Alguacil, delegada de Desarrollo Tecnológico, Transformación Digital y Juventud de la Diputación, describió lo que vivieron los participantes. Según explicó, los alumnos pudieron observar "cómo programan sus compañeros, cómo realizan sus proyectos de robótica, cómo se utiliza una impresora 3D". También pudieron probar gafas de realidad virtual o de realidad aumentada, entre otras propuestas.
El recorrido se repartió entre dos espacios del palacio. En el Salón de Actos se libraron las pruebas de la Carrera de Programación y de Invenciones. El Patio Blanco, por su parte, se transformó en un pequeño parque tecnológico con la realidad virtual y el Aibot 3D, que combinaba realidad aumentada y robótica.
Dos retos pensados para cada edad
El certamen se articuló en dos categorías, con un total de doce grupos finalistas. Cuatro compitieron en la modalidad de 'Invención' y ocho en la de 'Carrera de Programación'.
Invención: crear un juego desde cero
La primera estaba reservada al alumnado de 3.º y 4.º de Primaria, niños de entre 8 y 10 años. Su misión consistía en diseñar un juego propio con herramientas como Scratch, el popular lenguaje de programación por bloques, y Makey Makey, una placa que convierte objetos cotidianos en mandos y teclados. Imaginación al poder.
Carrera de Programación: un robot a ciegas
El desafío de los mayores, estudiantes de 5.º y 6.º de Primaria de entre 10 y 12 años, tenía un punto más de dificultad. Debían programar un robot Maqueen para que completara un circuito sin recurrir a sensores. Es decir: todo dependía de la exactitud del código.
"Los participantes han realizado la programación demostrando sus habilidades y precisión tanto en el diseño del recorrido como en la ejecución", destacó Alguacil.
"Sabemos que la tecnología es una materia que cada vez se demanda más", recordó, de ahí la importancia de formar a los niños desde pequeños y animarles a que la contemplen como su carrera de futuro.
"Quizá aquí estén los ingenieros del mañana"
A la cita acudió también Marina Montes, delegada territorial de Empleo, Empresa y Trabajo Autónomo y de Inteligencia Artificial, Desarrollo Digital y Administración Pública de la Junta de Andalucía. Tras agradecer a la Diputación la iniciativa, puso el acento en su alcance territorial.
"Esta iniciativa demuestra que la tecnología llega a todos los municipios"
Como prueba, citó la implicación de los 77 Puntos Vuela de la provincia, que durante meses han participado en estas actividades para que los niños pudieran familiarizarse con la tecnología.
La final, insistió, no es un hecho aislado, sino "el resultado de muchos meses de actividades, de muchos meses de aprendizaje y de juego". Y lanzó una reflexión: "Posiblemente entre estos niños que hoy tenemos aquí tengamos a los ingenieros del mañana, los informáticos y a las personas que van a desarrollar la tecnología".
Villafranca, doble protagonista del palmarés
Llegó, por fin, el momento más esperado. El jurado dio a conocer los ganadores de los II Premios Cachivache Tech Challenge.
En la 'Carrera de Programación', una prueba que se ha desarrollado a lo largo del último mes, el primer puesto fue para el Punto Vuela de Villafranca. Le siguieron Fuente Carreteros, en segundo lugar, y Moriles, en el tercero.
En 'Invenciones', la victoria viajó hasta Guadalcázar. Villafranca volvió a subir al podio, esta vez con la plata, y La Guijarrosa completó el cuadro de honor con el tercer puesto.
Dos podios para un mismo pueblo. No está nada mal.
Mucho más que un premio
Detrás de cada robot que cruzó la meta hay horas de ensayo, errores corregidos y pequeñas victorias que no salen en ninguna clasificación.
Porque los trofeos se guardan en una vitrina. La curiosidad, en cambio, viaja con ellos de vuelta a casa. Y si alguno de estos niños acaba diseñando la tecnología que usaremos dentro de veinte años, puede que todo empezara una mañana de noviembre, frente a un pequeño robot que se negaba a girar a la derecha.








