Mezquita de Córdoba Ph Santiago Boada
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Turismo patrimonial en Córdoba: el congreso más sabroso

  • Aceite, vino, pan y Mezquita: 350 expertos repiensan el patrimonio cordobés en el VI Cigestur

Pan recién horneado con tres acentos distintos. Un aceite verde que pica al final de la garganta. Un fino pálido, casi dorado, que huele a almendra y a bodega fresca. Así se presenta este año el turismo patrimonial en Córdoba, que del 17 al 21 de noviembre se convierte en punto de encuentro internacional con la sexta edición del Cigestur, el Congreso Internacional de Gestión Turística del Patrimonio.

Más de 350 especialistas, investigadores y gestores llegarán a una ciudad que es, en sí misma, un museo habitado. Y vendrán a pensar en voz alta. ¿Cómo se protege un tesoro que todo el mundo quiere ver de cerca?

El corazón del congreso late los días 19 y 20 en el Rectorado de la Universidad de Córdoba, en la avenida Medina Azahara. Lo organiza la Cátedra de Turismo Patrimonial y Cultural de la UCO, con Ricardo D. Hernández Rojas al frente.

Una ciudad que se saborea piedra a piedra

Córdoba no se visita. Se recorre despacio, con los sentidos abiertos. El rumor del agua en los patios, el frescor de la cal, ese bosque de columnas bicolores que parece no acabar nunca. De la huella monumental que convierte a Córdoba en un destino único se ha escrito mucho. El reto ahora es otro: protegerla mientras se enseña.

El programa lo deja claro desde la víspera. El miércoles 18, a las 18:30, el aula UCOTUREM propone «El pan que nos une», un encuentro sobre el pan en las tradiciones judía, cristiana y musulmana, con degustación incluida y atención a quienes no pueden tomar gluten. Tres culturas, una misma hogaza.

Aceite, vino y patrimonio que se bebe

Aquí el patrimonio también se cata. El jueves 19, a mediodía, la Oficina de Turismo de Priego de Córdoba y la DOP Priego de Córdoba dirigen una degustación de aceite de oliva virgen extra bajo un título que es toda una declaración: el oleoturismo como recurso territorial. Hierba recién cortada, tomatera, un amargor elegante.

El viernes 20 le toca al vino. Fran Doblas, del Consejo Regulador de la DOP Montilla-Moriles, guía una cata técnica de finos, amontillados y Pedro Ximénez. De la salinidad punzante del fino a la densidad de pasa y miel del PX, el recorrido resume siglos de crianza bajo velo de flor.

Esa misma mañana, la sala Mudéjar acoge una sesión dedicada a los destinos gastronómicos. La víspera, otra mesa abordó el patrimonio alimentario y su comercialización turística.

Sostenibilidad, tecnología y comunidad local

Las comunicaciones científicas se reparten en tres salas simultáneas, con un abanico temático amplio: rutas culturales y desarrollo local, gestión de sitios Patrimonio Mundial, turismo sostenible y accesible ligado a los ODS, turismo religioso, regulación turística o el papel de las redes sociales en la decisión de viaje.

La inteligencia artificial pisa fuerte

Una sesión entera se dedica a la digitalización y la inteligencia artificial aplicadas al diseño de productos patrimoniales. Otra reúne a creadores de contenido especializados en divulgación del patrimonio. Bien empleada, la tecnología reparte la presión sobre los monumentos y revela una Córdoba menos evidente. Mal empleada, convierte la experiencia en un trámite.

La mirada internacional llega con nombres propios. El doctor Ismail Naser Abuamoud, decano de la Escuela de Arqueología y Turismo de la Universidad de Jordania, hablará de Petra y de cómo se gestiona uno de los yacimientos más visitados del planeta. Sobre la mesa, también, el patrimonio inmaterial y su relación con las comunidades locales.

Cómo debería gestionar Córdoba su turismo patrimonial en la próxima década

Esa pregunta sobrevuela todas las salas. La sesión que abre el viernes lo formula sin rodeos: integrar el patrimonio, a través del turismo, en el desarrollo del territorio. Que la riqueza cultural beneficie a quien vive aquí, no solo a quien llega con la cámara al cuello.

Las respuestas no caben en una línea. Pasan por ordenar flujos, por mirar más allá del eje monumental —Priego, Montilla, la campiña— y por tratar el patrimonio como un recurso que se cuida, nunca como un decorado que se exprime.

Flamenco, mantones y perfume de patio

Hay momentos para los sentidos puros. Tras la inauguración del jueves, Teresa Ávalos firma una performance de trajes de flamenca, mantones y sombrero cordobés. El viernes, una mesa redonda cruza moda y patrimonio con joyeros, artesanos del mantón, diseñadores de trajes de flamenca y hasta un perfumista que ha intentado embotellar el aroma de los patios.

La agenda social completa el cuadro: visita al Museo Arqueológico, en el renacentista palacio de los Páez de Castillejo; al Museo Taurino, en plena Judería; cena de gala en El Churrasco, con reserva aparte; y cóctel de despedida en las Caballerizas Reales, por cortesía de la Alcaldía.

Noviembre, la mejor excusa para volver a Córdoba

El broche llega de noche. El viernes a las 20:00, visita a la Mezquita-Catedral con «El Alma de Córdoba», con cita en la Puerta de la calle Torrijos un cuarto de hora antes.

Y el sábado 21, quien quiera estirar la experiencia tiene una jornada técnico-turística en Montilla con visita a Bodegas Robles, almuerzo y paseo. Solo 25 plazas, por riguroso orden de inscripción y pendiente de aprobación definitiva.

El otoño cordobés regala luz de miel y temperaturas amables. Se escucha a quienes estudian el patrimonio. Después, se comprueba con los ojos y con el paladar por qué merece tanto mimo.

Córdoba espera. Con la mesa puesta.