Descubre por qué España lidera el uso de la IA… y por qué el 74 % teme por su empleo. 🤖💼 Todo en 30 Días. @allianz_es @allianz #IA #Tecnología #Empleo #Actualidad #InteligenciaArtificial #FuturoDelTrabajo #Revista30Dias #AllianzEs #Allianz #Formación
La IA en España ya no es una promesa de futuro, sino un hábito semanal. Así lo revela la nueva edición de Allianz Pulse, la encuesta anual de la aseguradora, que en 2026 pone el foco en la inteligencia artificial tras consultar a adultos de ocho países. El retrato es tan brillante como paradójico: los españoles figuran entre los usuarios más entusiastas, pero también entre los más inquietos por su futuro laboral.
El informe explora cómo se usa la IA, qué se espera de ella y si la ciudadanía se siente preparada para lo que viene. Su advertencia es clara: mientras el uso se dispara, crecen los recelos, y Europa podría afrontar el cambio sin haber capacitado a tiempo a sus trabajadores. Un reto que enlaza con otras desigualdades tecnológicas, como la brecha digital de género que aún se resiste.
España, a la cabeza en el uso de la inteligencia artificial
Un 55 % de los españoles recurre a herramientas de IA al menos una vez por semana, siete puntos por encima del promedio del estudio (48 %). Con ese dato, el país se coloca en lo más alto de la clasificación, a la par que Estados Unidos.
De la Generación Z a los baby boomers
Entre los más jóvenes, la Generación Z, el uso semanal alcanza al 85 %, el registro más alto de la encuesta frente al 77 % internacional. Una tendencia que ya anticipaba la IA generativa juvenil que arrasa en España.
La sorpresa llega en el otro extremo: el 32 % de los baby boomers también acude a la IA cada semana, récord del estudio, frente a un 23 % de media.
Más ocio que oficina
La revolución se vive más en casa que en el despacho. El 52 % de los usuarios españoles la emplea sobre todo para asuntos personales, mientras que el 48 % la incorpora, al menos en parte, a su trabajo o sus estudios.
Optimismo personal, inquietud laboral
España se muestra más templada que sus vecinos. El sentimiento neto, la diferencia entre opiniones favorables y desfavorables, se queda en un -16 %, lejos del -34 % de media.
El tono se oscurece al hablar de economía (-27 %) y, sobre todo, de empleo (-66 %). El 74 % cree que la IA perjudicará al mercado laboral y apenas un 8 % lo ve con buenos ojos. Ese saldo laboral era del -44 % en 2025: es el mayor deterioro de todos los países.
«Tres de cada cuatro españoles miran con recelo el efecto de la IA en el empleo»
La nota de esperanza llega con la productividad personal, donde el saldo neto es de +38 %, por encima del +30 % internacional.
Ludovic Subran, economista jefe y director de Inversiones de Allianz, defiende que Europa debe aprovechar esta tecnología como palanca de productividad. Advierte de que, sin un esfuerzo decidido por formar a los trabajadores, España y Europa podrían quedarse atrás y perder una ocasión decisiva para su prosperidad.
Un trabajo que cambia, no que desaparece
Solo un 6 % teme que su empleo se esfume en los próximos cinco años. Un 25 % cree que la IA asumirá buena parte de sus tareas, la cifra más elevada del estudio. Otro 31 % confía en que complemente y potencie lo que ya hace.
En conjunto, el 57 % anticipa cambios relevantes en su trabajo, récord entre los países encuestados y muy por encima del 47 % internacional. La experiencia también pesa: entre quienes ya trabajan con IA, el 40 % espera que les sirva de apoyo, frente al 17 % de quienes no la usan.
La gran asignatura pendiente: formarse
Solo el 19 % de los trabajadores españoles ha recibido formación en IA en su empresa. Es algo más que el 17 % de media, pero queda lejos del 30 % de Estados Unidos.
Además, el 46 % asegura que su compañía no ofrece ningún programa formativo. Y cuando existe, favorece a los perfiles con más estudios, lo que podría agrandar las diferencias de oportunidades.
Más reglas para una tecnología cotidiana
Los españoles temen algo menos que la media que la IA ensanche la desigualdad (33 % frente a 37 %). Sus inquietudes son más tangibles: la privacidad de los datos (25 %), la desinformación (22 %), la pérdida de empleo (18 %) y perder el control sobre sistemas avanzados (15 %).
Crece así el respaldo a una regulación más exigente: el apoyo neto ha pasado del +67 % en 2025 al +82 % en 2026, por encima del +78 % internacional.
Simon Krause, economista de Allianz Research, considera genuina esa inquietud. La vincula con los cambios previstos en el empleo y con los miedos sobre desigualdad y seguridad, y ve en ellos la explicación de que una amplia mayoría reclame normas más firmes.
Del uso masivo al progreso compartido
El reto, concluye el análisis, no es frenar la IA, sino hacerla más productiva, inclusiva y fiable. Eso pasa por invertir en formación, extender su uso en las empresas, acompañar a quienes deban reinventar sus funciones y regular frente a la desinformación, el mal uso de datos y los riesgos laborales.
España ya ha demostrado que sabe abrazar la innovación con entusiasmo. Ahora toca convertir esa curiosidad en talento y confianza, porque el éxito de la inteligencia artificial no se medirá en clics semanales, sino en su capacidad para mejorar la vida, y el trabajo, de todos.











