Envejecer en casa
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Envejecer en casa: el urgente desafío de las barreras

  • Hasta cuatro de cada diez viviendas mantienen obstáculos que frenan la autonomía de los mayores en España

Envejecer en casa es un reto: hasta el 40% de las viviendas en España tiene barreras que frenan la autonomía de los mayores. @tke.home.solutions.es @es_ine_ #Sociedad #Actualidad #Mayores #Accesibilidad #EnvejecimientoActivo #ViviendaAccesible #Revista30Dias #INE #TerceraEdad #Vivienda #Longevidad #CalidadDeVida #Magazine

Querer envejecer en casa es el deseo compartido por la inmensa mayoría de los mayores españoles, pero sus propios hogares se lo ponen cuesta arriba. Mientras el país suma años a buen ritmo, entre un tercio y cuatro de cada diez viviendas de distintas provincias siguen levantando escalones, tramos sin ascensor y otros obstáculos que recortan la libertad de movimiento de quienes las habitan.

El retrato demográfico que dibuja el Instituto Nacional de Estadística (INE) es elocuente. Hoy, algo más de uno de cada cinco residentes (el 21,1%) ha cumplido los 65, y las proyecciones oficiales elevan esa proporción hasta el 30,9% en el horizonte de 2076. Un cambio de época que se percibe con especial intensidad en la España rural, donde el paso del tiempo y la distancia a los servicios plantean desafíos propios.

Un mapa de canas muy desigual

El índice de envejecimiento, que compara cuántas personas de más de 64 años hay por cada centenar de menores de 16, marcó en 2024 un valor de 142,35 para el conjunto del país. Sin embargo, la media nacional esconde contrastes notables.

Asturias encabeza la clasificación con 257,29, por delante de Galicia (224,33), Castilla y León (223,89) y Cantabria (187,48). En el extremo opuesto brillan las ciudades autónomas: Melilla anota 56,00 y Ceuta, 69,61, los registros más jóvenes del territorio.

A esta fotografía se suma un dato de Eurostat: en 2023, el 6% de la población española había rebasado los 80 años, lo que equivale a unos 2,8 millones de personas. Una longevidad que es, sin duda, una conquista colectiva, fruto del empeño por vivir más y mejor, y que ahora reclama entornos a su altura.

Casas que no acompañan el paso de los años

Un estudio elaborado por TKE Home Solutions pone cifras a esta asignatura pendiente. Según sus conclusiones, entre el 33% y el 40% de los inmuebles de diversas provincias presentan barreras físicas.

Del 33% de Murcia al 40% de Ourense

En la Región de Murcia, uno de cada tres hogares carece de accesibilidad. El porcentaje sube al 35,5% en Andalucía, escala hasta el 37% en Cuenca y toca techo en el 40% en provincias como Ourense.

Los responsables tienen nombre propio: peldaños a la entrada del edificio, escaleras interiores sin ninguna opción para salvarlas y bloques que, sencillamente, nunca incorporaron un ascensor. Pequeños desniveles que, con el tiempo, se transforman en auténticas murallas cotidianas.

Cuando el hogar se hace pequeño

La consecuencia no es solo arquitectónica; es profundamente humana. Numerosos mayores, ante la dificultad de desenvolverse con soltura, terminan renunciando a parte de su propia casa: dejan de subir a la planta alta, cierran habitaciones o espacian cada vez más sus paseos por el barrio.

El efecto se multiplica en quienes afrontan el día a día en solitario. De acuerdo con las estimaciones del INE, más de 2,1 millones de españoles de 65 años o más viven sin compañía, un colectivo para el que cada escalón puede marcar la diferencia entre salir a la calle o quedarse al otro lado de la puerta.

La anticipación, la mejor aliada

Desde TKE Home Solutions recuerdan que el anhelo general es hacerse mayor en el propio domicilio, en el barrio de siempre y junto a los seres queridos. Para lograrlo, advierten, «la vivienda tiene que dejar de ser un obstáculo».

La compañía defiende una idea tan sencilla como poderosa: estudiar la accesibilidad del hogar antes de que aparezcan las limitaciones de movilidad es una de las vías más eficaces para salvaguardar la autonomía de las personas de edad. Prevenir, en definitiva, antes que lamentar.

Un país de centenarios en el horizonte

El reto no hará sino crecer. El INE calcula que la población centenaria se multiplicará por trece a lo largo del próximo medio siglo: de las 19.301 personas que han superado los cien años en 2026 se pasará a unas 259.810 en 2076.

Semejante salto obliga a mirar con otros ojos portales, pasillos y escaleras. Repensar las entradas y garantizar trayectos seguros entre estancias será imprescindible para que las viviendas conserven su habitabilidad justo cuando más falta hace.

Quizá la verdadera medida de una sociedad longeva no esté solo en los años que acumula, sino en las puertas que es capaz de abrir. Porque envejecer en casa no debería ser un privilegio reservado a unos pocos, sino un derecho que empieza, literalmente, en el primer peldaño.