Europa quiere más plástico reciclado que nunca, pero cada vez tiene menos fábricas capaces de producirlo. Esa paradoja marcó la apertura del 5º Congreso Nacional de reciclado de plásticos, celebrado en Madrid, donde el sector lanzó un aviso claro: desde 2023, el continente ha perdido 1,1 millones de toneladas de capacidad para reciclar este material.
La advertencia llegó de la mano de David Eslava, presidente de la Asociación Nacional de Recicladores de Plásticos (Anarpla), que encendió las alarmas en plena inauguración. Un mensaje que resuena más allá de la industria y conecta con una sociedad cada vez más atenta a iniciativas como la de un festival que ya presume de residuo cero.
Metas más altas, un camino más difícil
"Nunca habíamos tenido objetivos de circularidad tan ambiciosos y, al mismo tiempo, nunca había sido tan difícil competir para una parte importante de la industria recicladora europea", resumió Eslava ante un auditorio repleto de profesionales.
Sus palabras dibujan un escenario curioso. Bruselas eleva el listón de la economía circular, pero muchas plantas encuentran cada vez más obstáculos para mantenerse en pie. Es el pulso entre la ambición política y la realidad de las fábricas, un debate que interesa a las empresas a favor del cuidado del medioambiente y a cualquier consumidor que separa sus envases en casa.
España, músculo con matices
En este contexto, España ocupa una posición destacada. El país cuenta con alrededor de 2,4 millones de toneladas de capacidad instalada, lo que representa el 18 % del total europeo.
Una cifra que invita al optimismo, aunque Eslava prefirió matizarla con una frase que resonó en la sala:
"Ser resiliente no significa ser invulnerable".
Lo que pide el sector
Para Anarpla, la clave está en garantizar una demanda estable de plástico reciclado. Solo así, sostiene la asociación, los objetivos obligatorios de contenido reciclado podrán traducirse en inversiones reales y en nuevos puestos de trabajo.
Sus propuestas se concretan en varias líneas de actuación:
- Una contratación pública que premie la circularidad.
- Incentivos para fomentar el uso de materiales reciclados.
- Una adecuada ecomodulación de las tasas de responsabilidad ampliada del productor (RAP).
Reglas iguales para todos
La asociación reclama además que los materiales europeos y los importados compitan en igualdad de condiciones. Para lograrlo, propone reforzar los controles aduaneros, la trazabilidad, una certificación armonizada y las llamadas medidas espejo.
La seguridad jurídica aparece como otra pieza esencial para atraer capital. "Difícilmente puede invertir millones de euros si no sabe cómo se interpretará una norma", subrayó el presidente de Anarpla.
Plantas preparadas, pero con hambre de residuos
Uno de los datos más reveladores del encuentro lo aportó Óscar Hernández, director general de Anarpla. Según explicó, España tiene capacidad industrial para reciclar más plástico, pero no dispone de residuo suficiente para abastecer sus instalaciones.
Los números hablan por sí solos. Las plantas españolas pueden procesar 2,47 millones de toneladas al año, mientras que el reciclado bruto de 2025 se quedó en 1,67 millones. Y la capacidad podría crecer hasta los 2,77 millones de toneladas en 2028.
Más cantidad y mejor calidad
"No basta con instalar capacidad de reciclado. Necesitamos que llegue más residuo y de mejor calidad a las plantas de reciclado", insistió Hernández.
Su receta pasa por reforzar la recogida y la selección de residuos, así como por anticipar las señales de demanda del mercado. Un recordatorio de que el reciclaje empieza mucho antes de llegar a la fábrica: en cada hogar, en cada contenedor, en cada gesto cotidiano.
Una industria en la encrucijada
El congreso contó también con una mirada europea. Antonino Furfari, director general de Plastics Recyclers Europe, describió al sector como una industria situada "en una encrucijada" y pidió condiciones que permitan sostener las inversiones.
Desde el ámbito institucional, Alejandro Dorado, comisionado para la Economía Circular, puso en valor el carácter estratégico del reciclaje. Recordó además el papel del PERTE de Economía Circular, que moviliza alrededor de 450 millones de euros vinculados al plástico reciclado.
Capacidad, conocimiento y talento
El cierre corrió de nuevo a cargo de David Eslava, que dejó una reflexión cargada de optimismo, pero también de urgencia:
"Tenemos capacidad. Tenemos conocimiento. Tenemos empresas preparadas. Lo que necesitamos ahora es convertir esa capacidad en producción, esa producción en mercado y ese mercado en nuevas inversiones".
El mensaje queda en el aire como una invitación compartida. Porque el futuro del plástico reciclado no depende solo de fábricas y leyes, sino también de un compromiso colectivo que empieza en el gesto más sencillo: separar bien lo que tiramos cada día.









