Polarización
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Polarización: el virus que  mata a España 

No son las diferencias políticas lo que nos amenaza—éstas son el oxígeno de cualquier democracia saludable—sino la transformación de esas diferencias en tribalismo irreconciliable. Lo que hoy enfrentamos no es un debate de ideas, sino un conflicto de identidades donde el "otro" ha dejado de ser un adversario legítimo para convertirse en un enemigo existencial. Esta patología social, visible en las asambleas legislativas y en las cenas familiares por igual, está erosionando los cimientos del contrato social con una eficacia que ni los enemigos externos de la democracia pudieron lograr en décadas pasadas.

La polarización excesiva presenta síntomas claros y medibles:

Parálisis Institucional y la legislación queda secuestrada; el  uso de la desinformación como arma; la polarización afectiva, un fenómeno  que es especialmente preocupante  pues se convierte en un  odio que desprecia al que tiene otor pensamiento.

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Todo ello se esta dando en España y nos olvidamos que en 200 años desde 1822 en España ha habido  cinco guerras civiles  y que no fueron meras disputas  dinásticas  sino el choque entre dos visiones antagónicas de un país y se mantuvo en el siglo XX y seguimos en ello con un milagro que se llamó Transición en 1977 y que hoy estamos empeñados en romper.

  • 1822-1823- Guerra Realista:  Levantamiento realista  contra el gobierno constitucional del Trienio Liberal. |
  • 1833-1840  Primera Guerra Carlista: liberalismo vs. Tradicionalismo. 
  • 1846-1849  Segunda Guerra Carlista (Guerra de los Matiners)  Continuación del conflicto ideológico carlista, principalmente en Cataluña.
  • 1872-1876 Tercera Guerra Carlista .Reacción carlista a la Revolución de 1868 y a la inestabilidad (Sexenio Democrático).
  • La Guerra Civil Española (1936-1939): tuvo algunos paralelismos con la Primera Guerra Carlista en cuanto a la dinámica de sublevación reaccionaria y división social.

Si tenemos en cuenta que en Estados Unidos la única Guerra Civil que tuvieron en su páis fue en el Siglo XIX  Norte contra Sur, en Francia desde la Revolución francesa (siglo XVII), no ha existisdo ninguna guerra civil, en Rusia  sólo la Revolución ( 1917-1923); en Grecia (1946-1949); Yugoslavia en la década de los años 90.

Son tan inconscientes, locos e irresponsables  que los políticos actuales conociendo el problema que ha sufrido España quieren exponerla a un nuevo riesgo de muerte, dolor y destrucción . Lo están haciendo, porque en el fondo son unos  cobardes que en ese caso se refugiarían en el exilio con una situación claramente saneada y dejando a los españoles expuestos a la pobreza, dolor y muerte.

Sólo me queda decirles a todos esos que se denominan “políticos” que son unos cobardes, cínicos y personas con escrúpulos cuestionables que no mirán más alla de sus intereses personales y su propio bienestar y se esconden tras las banderas ideológicas diversas.

No teneís perdon, ni espereís aplausos de los que estaís exponiendo a los más graves riesgos, ignorando una historia que no se puede dejar atras y si que  hay que tener en cuenta. 

Si bien hay antídotos y es reconducirnos a la política de la Reconciliación.

La solución no pasa por eliminar el conflicto—imposible e indeseable—sino por recanalizarlo hacia cauces democráticamente fértiles con un liderazgo responsable que no lo hay con políticos valientes que lejos de arrojar gasolina apaguen incendios,  unos medios de comunicación con vocación de servicio polñitico, que afortunadamente si tenemos, aunque los descalifiquen;  espacios de encuentro institucionalizados ( asambleas ciudadanas, foros, etc...) escasos para no decir inexistentes;  una educación para la Ciudadanía democrática sin sesgos, algo de momento impensables y recuperar proyectos comunes aunque eso suponga regresar a  estructuras del bipartidismo. 

Nuestras historias—con sus guerras civiles y fracturas superadas—nos han enseñado el precio de la división. Ahora debemos demostrar que hemos aprendido la lección. El futuro de nuestro contrato social depende de ello.

Por José Luis Ortiz Güell

 

 

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