El testimonio de víctimas y asociaciones llega al Senado para reclamar soluciones urgentes ante la violencia en las aulas
El acoso escolar es una realidad que traspasa muros y deja huellas indelebles en quienes la sufren. Esta problemática, lejos de ser un fenómeno puntual, afecta de forma sistémica a niños, niñas y adolescentes, así como a sus familias. Recientemente, la Asociación Cordobesa de Ayuda a Familias en Situación de Acoso Escolar (MIA) llevó la voz de las víctimas al Senado de España, exigiendo un cambio firme y efectivo en la lucha contra la violencia en las aulas.
Familias alzan la voz ante el Senado
Durante la jornada “Tolerancia cero con la violencia escolar”, celebrada en la sede del Senado, responsables políticos, expertos en educación, familias afectadas y representantes de la sociedad civil se reunieron con un objetivo común: reforzar la respuesta ante el acoso escolar. MIA, como organización de referencia, puso el acento en la urgencia de mejorar los protocolos de actuación y garantizar un acompañamiento real a las familias desde los primeros indicios de violencia.
Más allá del diagnóstico: hacia soluciones reales
La presidenta de la jornada, Alicia García, inauguró el evento subrayando la importancia de escuchar a quienes viven el acoso escolar en primera persona. Uno de los momentos más emotivos fue el espacio de escucha, donde el testimonio de Miguel Lago y los padres de Sandra Peña permitió visibilizar el impacto profundo y duradero que el acoso escolar deja en las víctimas y su entorno familiar.
El encuentro también incluyó una mesa redonda de expertos, moderada por Rosa Romero, que abordó diferentes estrategias para erradicar este tipo de violencia. Las voces participantes coincidieron en la necesidad de apostar por la prevención, la detección temprana y la protección efectiva de los menores, pero también de asegurar que ningún niño o niña deba afrontar el miedo a diario ni sus familias permanezcan solas ante el sufrimiento.
MIA demanda protocolos eficaces y acompañamiento familiar
La Asociación MIA fue protagonista en la mesa redonda centrada en familias y sociedad, moderada por Jaime de los Santos. Allí, se insistió en que el acoso escolar no debe tratarse como un problema aislado, sino como una violencia estructural que requiere una respuesta coordinada y sostenida desde todos los ámbitos: educativo, sanitario y social.
Desde la asociación, se recalcó la importancia de avanzar hacia protocolos que realmente funcionen, enfocados tanto en la prevención como en la intervención temprana y la protección continua de las víctimas. Asimismo, se subrayó la necesidad de acompañar a las familias desde el primer momento, ofreciéndoles apoyo psicológico, jurídico y emocional para que puedan afrontar la situación de forma integral.
El papel de la sociedad y de las instituciones
El evento culminó con la intervención de Alberto Núñez Feijóo, quien destacó la urgencia de pasar de las palabras a los hechos y fortalecer el compromiso institucional en la lucha contra el acoso escolar. Durante la clausura, se remarcó la importancia de que la experiencia de las familias se convierta en motor de cambio y en referencia para la toma de decisiones a nivel político y social.
La labor de incidencia pública de la Asociación MIA se vio reforzada con su participación en el Senado, donde reiteraron que ningún menor debería crecer con miedo ni ninguna familia enfrentarse sola a una situación tan dolorosa. La asociación reafirmó su compromiso de seguir llevando la realidad de las víctimas a los espacios de decisión y de exigir respuestas eficaces y justas por parte de las instituciones.
Hacia una respuesta coordinada y sostenida
El avance hacia soluciones eficaces en la lucha contra el acoso escolar pasa por escuchar y dar protagonismo a las víctimas y sus familias. Experiencias como la jornada celebrada en el Senado demuestran la importancia de unir fuerzas entre instituciones, asociaciones y sociedad civil para que la prevención, la detección y la protección sean reales y efectivas.
El compromiso de MIA y de las familias afectadas es claro: no rendirse hasta que ningún menor tenga que vivir con miedo ni ninguna familia deba afrontar en soledad las secuelas del acoso escolar. Solo a través de la colaboración y la acción coordinada se podrá construir un entorno más seguro, justo y libre de violencia para todos los niños y niñas.

