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Alcoholismo y salud mental

No es ningún secreto que el consumo inmoderado y continuado de alcohol provoca daños graves e incluso irreversibles en la salud física de las personas.

Pero lo que no es tan conocido es el impacto que sobre la salud mental de la persona afectada puede llegar a tener el alcoholismo, según nos señalan en A Tiempo Adicciones, un reconocido centro de desintoxicación de alcohol que está ubicado en Murcia.

Conque conozcamos cómo esta enfermedad adictiva altera la cognición, el bienestar psicológico y la conducta de quienes la sufren.

Efectos negativos del alcoholismo en el sistema cognitivo

Entre los daños más comunes se encuentran:

  • El deterioro de la memoria. Al alcohol afecta al hipocampo, región responsable de la formación de nuevos recuerdos, lo que puede provocar lagunas mentales y dificultades para recordar información reciente.
  • La disminución de la capacidad de atención y concentración. Las personas con dependencia alcohólica tienden a mostrar menor capacidad de centrarse y concentrarse.
  • La reducción de las habilidades ejecutivas. Es el caso de la toma de decisiones, la planificación y el control de los impulsos.

En los casos de alcoholismo severo y de duración muy prolongada, estos daños pueden convertirse en permanentes. Además, el alcoholismo aumenta el riesgo de sufrir trastornos neurológicos de carácter degenerativo.

Impacto psicológico

Lo peor de la relación entre alcohol y salud mental es que esta relación frecuentemente es bidireccional: no son pocas las personas que comienzan a consumir alcohol para paliar problemas psicológicos o emocionales, problemas que el abuso del alcohol termina intensificando. Entre ellos están:

  • Depresión. Aunque el alcohol puede generar una sensación temporal de alivio o euforia, su acción como depresor del sistema nervioso central a menudo agrava los síntomas depresivos.
  • Ansiedad. Aunque parece aliviarla, lo cierto es que para mantener ese supuesto alivio es preciso consumir alcohol continuamente, dado que uno de los síntomas del síndrome de abstinencia alcohólica es, precisamente, la ansiedad.
  • Trastornos del sueño. A pesar de la característica estampa de la persona ebria que se queda dormida, lo cierto es que el insomnio, las interrupciones del sueño y las pesadillas son muy comunes en las personas con adicción al alcohol.

Tampoco es infrecuente que el alcoholismo coexista con afecciones psiquiátricas de carácter grave, caso del trastorno bipolar o el trastorno límite de la personalidad, lo que complica el diagnóstico y el tratamiento de esas afecciones.

Problemas conductuales derivados del alcoholismo

El alcohol suele modificar, para mal, el comportamiento. Entre los problemas conductuales más recurrentes están:

  • Agresividad y violencia. Esos impulsos pueden llegar a ser habituales y graves.
  • Adopción de conductas de riesgo. Caso de la conducción en estado de ebriedad o la provocación de discusiones y peleas.
  • Falta de implicación y formalidad en el trabajo o en los estudios. Lo que suele derivar en despidos o en el abandono definitivo de los estudios

Estos problemas conductuales son los que más afectan al entorno social y familiar de la persona alcohólica, creando dinámicas especialmente destructivas.

Tratamiento

La única manera de conseguir que el impacto del alcoholismo en la salud mental se revierta (o de evitar que se agrave o cronifique) es que la persona afectada deje de beber. Para ello, es necesario un abordaje terapéutico integral que incluya:

  • Desintoxicación supervisada por profesionales.
  • Psicoterapia.
  • Integración en grupos de apoyo.
  • Reeducación para la reinserción social y/o laboral.

Además, el apoyo familiar es imprescindible en el proceso de recuperación. A este respecto, también es aconsejable que los familiares dispongan de orientación y consejo profesional durante el proceso de recuperación.

 

 

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