Ya está aquí la mitad que faltaba. Desde este 23 de octubre, Otro perro andaluz suena por fin completo. CABA, músico nacido en Benalup-Casas Viejas (Cádiz), estrena la Cara B de un disco que se atreve con algo tan arriesgado como hermoso: coger los versos de Federico García Lorca y convertirlos en canciones de ahora.
Abre esta segunda entrega «Mantos negros». El título ya avisa de por dónde van los tiros: aquí nadie ha venido a escuchar un homenaje de vitrina.
Tampoco es el único que estos días mira hacia Federico. El flamenco también ha sabido devolverle cuerpo y movimiento, como recoge el reportaje sobre Llámame Lorca, el espectáculo que hace temblar al poeta. Pero lo de CABA va por otro carril: el del auricular, la playlist y la escucha a solas.
Un gaditano que vive fuera y canta hacia el sur
CABA reparte su vida entre Madrid y Barcelona. Son dos ciudades enormes, aceleradas, con su propio pulso. Cualquiera diría que ese ruido acabaría tapando el acento. Pues no.
Basta darle al play para comprobar que la brújula sigue clavada en el mismo punto cardinal: el sur. Ese sur que se lleva puesto aunque uno haga la maleta, y que en su caso se ha convertido en materia prima creativa.
Andalucía lleva tiempo demostrando que su sonido viaja lejos sin perder la raíz. Ahí está el emocionante regreso de Antoñito Molina a Sevilla. CABA se apunta a esa estirpe de artistas que miran al futuro sin soltar la mano de su tierra.
De la Cara A a la Cara B
El proyecto llega en dos tiempos, como los vinilos de toda la vida. La Cara A se dio a conocer con «Un día de julio» y «El Alba», dos adelantos que dejaron claro el tono: emoción, respeto y cero miedo a mezclar.
Ahora, con la Cara B encabezada por «Mantos negros», el círculo se cierra. El resultado es, sin rodeos, el trabajo más ambicioso que ha firmado hasta la fecha.
Lorca, casi cien años después
¿Por qué Lorca? ¿Por qué ahora? La respuesta está en los propios poemas.
El granadino escribió sobre el deseo que no podía pronunciarse en voz alta. Sobre una muerte que merodeaba demasiado cerca. Sobre una Andalucía que funcionaba más como símbolo que como postal de paisaje. Son temas que, leídos hoy, no han envejecido ni un día.
«Las preguntas que Lorca se hacía hace casi un siglo siguen siendo, sin trampa ni cartón, las nuestras.»
Ahí está la clave de todo el disco. CABA no se limita a musicar versos ilustres. Los sienta a charlar con el presente, como si el poeta acabara de entrar por la puerta del estudio.
Flamenco, pop y electrónica en la misma mesa
La receta sonora es tan sencilla de contar como difícil de ejecutar. Por un lado está la raíz flamenca, honda y reconocible. Por otro, el pulso del pop y los sintetizadores de la electrónica, que empujan cada tema hacia la pista y hacia el móvil.
¿Choca? Al contrario. Encaja con una naturalidad que sorprende y reivindica algo que conviene repetir: una de las voces más universales de nuestra literatura todavía tiene mucho, muchísimo, que decir.
Mucho más que un disco
Otro perro andaluz no se queda en las canciones. El proyecto se completa con un imaginario visual propio, pensado para dialogar con la música y para lucir en Instagram, YouTube o TikTok tanto como en un escenario.
Y hablando de escenarios, el directo llega con voz y banda, sin atajos. Es música tocada, sudada y compartida, que es donde estas canciones van a crecer de verdad.
Todo responde a una misma idea: acercar a Lorca a una nueva generación usando los códigos musicales y estéticos de su tiempo. Sin solemnidad impostada y sin pedir permiso.
Nuestra recomendación: escúchalo en orden
Un consejo de la casa. Resiste la tentación del aleatorio y escucha el disco de principio a fin, Cara A y Cara B seguidas. Es la mejor forma de entender el recorrido completo que propone CABA.
Si tienes prisa, entra por «Mantos negros». Luego vuelve a «Un día de julio» y «El Alba». Ya nos contarás.
Quien se acerque a este trabajo pensando que va a escuchar a un clásico de libro de texto se llevará una sorpresa. Detrás de cada canción hay una certeza que se impone escucha tras escucha: Lorca no era cosa del pasado.
Puede que esa nueva generación que hoy le da al play descubra, casi sin querer, que aquel poeta de Granada también estaba hablando de ella. Merece la pena comprobarlo. Auriculares puestos, volumen arriba, y a disfrutarlo.










