La cordobesa María Cambas acaba de presentar el videoclip de «Siempre soy yo», un single de soul pop con el que abre la etapa más personal de su carrera. Después de más de treinta años dedicada a la música, la cantante, compositora y formadora de voces convierte su propia historia en una canción de reencuentro que nace con alma de himno.
No es un estreno cualquiera. Es el regreso de una intérprete que ha decidido mirarse al espejo y cantar lo que ve, sin filtros ni concesiones. Su vuelta conecta con otras historias recientes de artistas que retornan desde lo más hondo, como el regreso íntimo de Alejandro Astola, y confirma que la sinceridad vuelve a ser la mejor carta de presentación sobre un escenario.
María Cambas, tres décadas de oficio al servicio de la voz
Pocas artistas pueden presumir de una carrera tan completa. Intérprete, autora y maestra, María Cambas lleva años guiando a nuevas generaciones de cantantes desde su propia escuela en Córdoba, una ciudad que no deja de demostrar la fuerza de su talento femenino en Córdoba.
Esa experiencia se nota en cada compás. Su garganta, rotunda y llena de matices, es capaz de pasar de la confesión susurrada al desgarro con una naturalidad que solo dan los años de escenario. Y ahora, por fin, toda esa sabiduría se pone al servicio de su propia voz.
Del rojo al negro: un cambio con mucho significado
La transformación de la artista también se ve a simple vista. Tras una larga temporada luciendo melena roja, María Cambas ha recuperado su cabello negro, un gesto que va mucho más allá de la estética.
Ese nuevo look simboliza el reencuentro con quien realmente es. Durante demasiado tiempo escribió canciones y prestó su talento a otros; hoy ha resuelto, sin vuelta atrás, ocupar de nuevo el lugar protagonista de su propio relato.
De «Grito» a «Siempre soy yo»: la evolución de un mensaje
El nuevo tema llega como continuación natural de «Grito», su anterior lanzamiento. En aquella canción, la vocalista defendía con convicción el derecho a mostrar el dolor y a no ocultar lo que se siente.
Si entonces se trataba de sacar la voz hacia fuera, ahora el viaje es hacia dentro.
«Primero hubo que gritar; ahora toca aprender a escucharse».
Esa es la clave de esta nueva entrega: el paso de la liberación al autoconocimiento, de la explosión a la escucha serena de una misma.
Un sonido pop con raíces de soul y rock
En lo musical, «Siempre soy yo» lleva la firma de Juan Pablo Huertas Cantero en la producción, mientras que La Grieta Producciones se ha encargado de la parte audiovisual.
El resultado es un medio tiempo cálido y emotivo que se aproxima con decisión al pop, sin renunciar a las raíces de soul y rock que siempre han definido a la cantante. Una combinación elegante, accesible y con evidente vocación de sonar en las radios de todo el país.
Una letra escrita desde la verdad
La canción no surgió de la noche a la mañana. Nació de vivencias reales y se fue gestando con calma, hasta que su autora se sintió con fuerzas para enfrentarse a la dureza de lo que quería contar.
En sus versos, María Cambas aborda con valentía el autosabotaje y el olvido de una misma. Reconoce, con una honestidad que desarma, cómo llegó a apagar su propio universo para que los demás brillaran más.
Todo ese recorrido desemboca en un estribillo luminoso y liberador. Un estribillo pensado para cantarlo en voz baja, a solas, o para entonarlo a pleno pulmón en esas mañanas en las que hace falta darle la vuelta al día y recordar que uno también merece quererse.
Una artista curtida en los grandes platós
Su madurez creativa se apoya, además, en una sólida experiencia televisiva. María Cambas alcanzó las semifinales de programas de gran audiencia como «La Voz» y «Tierra de Talento», y dejó huella con sus actuaciones en «Cover Night» y «Lluvia de Estrellas».
Aquellos escaparates le enseñaron a manejar la presión y a emocionar ante millones de espectadores. Hoy esa destreza se pone al servicio de una canción en la que la vulnerabilidad y la potencia conviven en perfecto equilibrio.
Una canción para volver a elegirse
Lejos de cualquier artificio o de las modas pasajeras, este lanzamiento no busca reinventar a la artista desde la superficie. Lo que propone es algo mucho más profundo: la victoria de una intérprete enorme que ha dejado de esconderse.
Con melodías hechas para quedarse en la memoria, «Siempre soy yo» recuerda que la música más necesaria es la que devuelve el valor para escogerse a uno mismo.
Y quizá ese sea su mayor acierto. María Cambas ha encontrado la canción perfecta para perdonarse, volver a su esencia y regalar al público una lección sencilla y poderosa: en el horizonte de cada uno, la primera persona que nunca debería faltar es uno mismo. Basta con darle al play para comprobarlo.










