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Alerta en el mar: el proyecto GES4SEAS destapa la clave

  • Veinte entidades europeas revelan cómo el cambio climático, la pesca y la contaminación dañan juntos los océanos

🌊 El proyecto GES4SEAS revela que sumar las presiones sobre nuestros mares cambia por completo el diagnóstico. Veinte entidades y quince países, coordinadas por @azti_es, ya tienen las herramientas. Más info en @ges4seas. #Océanos #EcosistemasMarinos #Revista30Dias #azti_es #ges4seas

El mar rara vez pide ayuda en voz alta. Sus señales de alarma llegan despacio, disueltas entre el oleaje, y por eso cuesta tanto detectarlas a tiempo. Ahora, tras cuatro años de trabajo, el proyecto GES4SEAS, de ámbito europeo, pone sobre la mesa una idea tan sencilla como reveladora: para entender de verdad la salud de nuestros mares hay que dejar de mirar sus problemas por separado y empezar a sumarlos.

Un mar bajo múltiples presiones

Cambio climático, contaminación, exceso de pesca, tráfico de barcos, especies que llegan de fuera y desplazan a las locales... la lista de amenazas que pesa sobre los océanos no ha dejado de crecer en las últimas décadas. Coordinado por el centro tecnológico AZTI, el proyecto GES4SEAS ha reunido a veinte entidades de quince países con un objetivo común: crear herramientas capaces de leer todas esas presiones a la vez, en lugar de una a una, para ofrecer a quienes gestionan el medio marino un diagnóstico mucho más fiel a la realidad.

Y es que separar los problemas, según revela la investigación, puede llevar a conclusiones peligrosamente optimistas.

Cuando sumar cambia el diagnóstico

Uno de los hallazgos más llamativos del proyecto tiene que ver precisamente con esa forma de mirar. Numerosas zonas marinas que parecían estar en buen estado cuando se analizaba cada presión por separado revelan un panorama muy distinto en cuanto se combinan factores como el aumento de la temperatura del agua con la actividad humana. El riesgo, en esos casos, resulta mucho mayor de lo que sugería el análisis aislado.

«Los océanos son sistemas complejos y necesitamos comprender cómo interactúan todas las presiones que actúan sobre ellos al mismo tiempo», resume Ángel Borja, investigador de AZTI y coordinador de GES4SEAS. «Estas herramientas nos ayudan a anticiparnos a los problemas y actuar antes de que ciertos impactos sean irreversibles».

Esa frase resume bien el espíritu del proyecto: no se trata solo de medir el daño, sino de adelantarse a él.

Anticiparse antes de que sea tarde

Entre las soluciones desarrolladas destacan sistemas capaces de detectar señales tempranas de deterioro ambiental, esa clase de indicios sutiles que anuncian problemas mayores antes de que estos se hagan evidentes. También se han diseñado modelos para identificar los llamados puntos de no retorno: momentos en los que un ecosistema cambia de forma tan profunda que recuperar su estado anterior se convierte en una tarea casi imposible.

Poner nombre y forma a esos umbrales es, en cierto modo, dotar a quienes toman decisiones de un mapa donde antes solo había niebla.

Once rincones del planeta puestos a prueba

Las herramientas no se han quedado en el papel. Se han probado sobre el terreno en once emplazamientos repartidos por los principales mares regionales europeos —el Atlántico, el Mediterráneo, el Báltico y el mar Negro— y también en la Polinesia Francesa, además de aplicarse al conjunto de los mares europeos en su totalidad. Todo el trabajo se ha enmarcado en la Directiva Marco sobre la Estrategia Marina, la normativa europea que obliga a los países miembros a lograr y mantener un buen estado ambiental en sus aguas.

Lo más interesante, quizá, es que estas herramientas no se han guardado bajo llave. Administraciones públicas, equipos de investigación y organizaciones ambientales pueden consultarlas ya en abierto a través de ges4seas.eu, una decisión que multiplica su utilidad más allá del propio proyecto.

Una alianza de veinte entidades y quince países

Detrás de cada herramienta hay, en realidad, una red de colaboración notable: veinte instituciones repartidas en quince países han compartido datos, metodologías y miradas distintas sobre un mismo problema. Esa diversidad, lejos de complicar el trabajo, ha sido la clave para construir soluciones capaces de adaptarse a realidades marinas tan diferentes como el Báltico y la Polinesia Francesa.

El mensaje final del proyecto GES4SEAS es, en el fondo, una invitación a cambiar de mirada. Los océanos no distinguen entre las etiquetas que usamos para clasificar sus problemas: para ellos, el calor del agua, el plástico que flota y el barco que pasa forman parte de una misma historia. Aprender a leerla en conjunto puede ser, precisamente, lo que marque la diferencia entre reaccionar a tiempo o llegar demasiado tarde.

Queda, eso sí, un trabajo pendiente igual de importante: que estas herramientas lleguen realmente a quienes deciden sobre la gestión del litoral y de la alta mar, y que la ciencia acumulada en estos cuatro años se traduzca en políticas concretas. Porque, como recuerda el propio proyecto, comprender el mar de forma conjunta es solo el primer paso; el siguiente es actuar con la misma visión de conjunto antes de que el reloj de los ecosistemas termine de agotarse.

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