“Acerca de una vida perdida” Carta Abierta de un miembro de la Comunidad de Alcohólicos Anónimos.

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Están acabándose las celebraciones de esta navidad 2017/18. Muchas fiestas y comilonas han ido regadas con bebidas alcohólicas. Hoy una miembro de la comunidad de Alcohólicos Anónimos nos ha enviado una carta abierta para que la compartamos con todos y pueda ayudar, en alguna medida, a quien lo necesite.


 "En mis años de adolescencia, y en los siguientes de mi creída pero equivocada madurez, fui perdiendo una vida, la cual deposito´ con toda confianza en mis manos,  algo o alguien, al que yo llamo Dios. Todo comenzó cuando me encontré con un nuevo amigo llamado Don Alcohol. Él, fue apoderándose de mi vida. Día tras día le contaba todas mis penas, y también todas mis alegrías: siempre me escuchaba.

   Al principio, empezamos nuestra historia como un juego. Poco a poco, se fue convirtiendo en mi amante fiel −aunque yo nunca sospeché de sus malvadas intenciones. Siempre que  lo necesitaba, allí estaba. Si no era este el caso, él aparecía sutilmente ofreciéndome su mejor sonrisa. Poco a poco, y año tras año, se fue apoderando de mi alma, un alma que ya no la regía yo, sino él con su suspicacia y encanto.

   Durante estos años de idilio, fueron ocurriendo en mi vida muchas circunstancias −de las cuales  me arrepentía a la mañana siguiente de haber consumado este amor. Llegué al límite de sacrificar y casi perder hijos, familia y trabajo. Mi fuerza de voluntad, y los intentos continuos de dejar esta relación, no sirvieron para nada −mi amante se encargaba de hacerme perder la conciencia: Perdía la cabeza por él. Me entregaba,  sin titubear, hasta el límite de encontrarme en hospitales y en lugares que −permítanme no nombraré−. Eso sí, nunca sola −siempre me acompañaba él.

Así fue como mi voluntad y mi ser, fueron entregándose a él sin poner resistencia.

Algo, al cabo de muchos años, ocurrió en mi vida:

   Una iluminada mañana, después de toda una noche de pasión desenfrenada, desperté y recordé esos lugares terroríficos por los cuales viajé con él la noche anterior. En ese momento, sentí cómo mi cuerpo y alma se estremecieron al pensar que casi pierdo mi vida −y la de una amiga que esa noche decidió compartir con nosotros. Mientras esto ocurría, escuché una voz. No sé de dónde provenía, pero este fue su mensaje: “¡VIVE!, he depositado una vida en ti”, “no la malgastes ni la desperdicies”, “despierta, no sufras más”, “ámate y ama a los tuyos”, te ayudaré a conseguir esa paz y serenidad que tanto anhelas.

   Hoy en día, después de 4 años de haber roto mi relación con mi amante, he conocido un amor puro y maravilloso que se ocupa de mí…, sin esperar nada a cambio. Él sí confía en mí y sabe que haré lo correcto, que ya no teme por mi vida. Y lo más importante: me ha enseñado a saber amarme con mis virtudes y mis defectos; a valorar todo lo que me rodea. Me ha recompensado con otros nuevo amigos  −otras almas que cayeron en las mismas redes que yo y a las cuales había destrozado al igual que a mí. Hablamos el mismo idioma y combatimos juntos a este malvado amor que intenta destrozar vidas humanas. Nuestra “arma” es una taza de descafeinado caliente, amenizada con unas elocuentes y gratificantes charlas, las cuales me hacen conocerme profundamente. Día a día, hacen sentirme una mujer íntegra, útil y feliz.

    Mi agradecimiento a la comunidad de Alcohólicos Anónimos y a mi poder superior.     

Una alcohólica"