Plazes. Museo Al Aire Libre
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PLAZES: el museo sin techo que crece en Sevilla

  • La Diputación suma cinco murales y ya son trece en su ruta de arte por la provincia

La provincia de Sevilla suma este 2026 nuevos capítulos a su museo al aire libre más particular: uno que no tiene techo ni entradas, y que crece muro a muro por sus pueblos. PLAZES, el programa de arte urbano impulsado por la Diputación de Sevilla y comisariado por la galería Delimbo, arranca su tercera edición con cinco intervenciones que llevarán la creación contemporánea a otros tantos municipios, elevando ya a trece el número de murales de esta particular colección.

Un museo que se reparte por la provincia

Desde que echó a andar en 2024, PLAZES ha apostado por una idea sencilla y, a la vez, ambiciosa: sacar el arte de las salas y llevarlo a la vida diaria de los pueblos. Las dos primeras convocatorias ya dejaron ocho murales repartidos por distintos municipios sevillanos, y demostraron algo que no siempre es fácil de conseguir: que los vecinos hicieran suyas esas obras, convirtiéndolas en parte del paisaje cotidiano y del orgullo local.

Esa buena acogida explica el salto que da ahora el proyecto. Por primera vez, cinco artistas trabajarán simultáneamente en cinco localidades durante esta edición, ampliando de un solo golpe el recorrido físico de la iniciativa por el territorio.

Cinco artistas, cinco pueblos, cinco historias

Los protagonistas de esta tercera edición son Rubén Guerrero, Manolo Mesa, Fátima de Juan, Johanna Failer y Srger, cinco firmas con trayectorias y estilos muy distintos entre sí. Sus obras aterrizarán en Morón de la Frontera, Paradas, Cañada Rosal, El Castillo de las Guardas y El Pedroso, respectivamente, transformando desde un muro residencial cedido por sus propios vecinos hasta un silo entre olivares o las distintas fachadas de un centro de formación.

Entre los nombres de esta edición destaca la incorporación de Fátima de Juan, artista afincada en Mallorca cuya llegada abre PLAZES a otras escenas del arte contemporáneo español, más allá del circuito andaluz. Su obra, construida en torno a la figura femenina desde la herencia del grafiti y la ilustración, ya ha recorrido muros de distintas ciudades españolas e internacionales.

Junto a ella, Rubén Guerrero aporta décadas de investigación sobre los límites de la pintura como superficie; Manolo Mesa traslada al gran formato la cerámica tradicional española desde una mirada casi antropológica; Johanna Failer, que reparte su vida entre Sevilla y Dresde, indaga en la arquitectura y los espacios habitados a través de la pintura, el vídeo y el collage; y Srger, artista sevillano ligado al graffiti, combina figuración y abstracción dando protagonismo al propio espacio arquitectónico.

Cuando el muro se convierte en punto de encuentro

Más allá del resultado final, lo que distingue a PLAZES es el proceso que hay detrás de cada intervención. El programa no se limita a "decorar" fachadas: implica a artistas, ayuntamientos y vecinos en la transformación de su propio entorno, convirtiendo cada mural en una excusa para el encuentro y la conversación.

Con esta tercera edición, la colección impulsada por la Diputación de Sevilla amplía también su diversidad de miradas, sumando generaciones y procedencias distintas bajo un mismo proyecto territorial. A los ocho murales previos, firmados por artistas como Virginia Bersabé, Alberto Montes, Pedro Almeida, Osier Luther, Manuel León, Ana Barriga, Zésar Bahamonte y Ana Langeheldt, se suman ahora estas cinco nuevas piezas.

Una excursión con excusa de por medio

Para quienes disfrutan combinando una escapada de fin de semana con una buena dosis de cultura, PLAZES ofrece ya un itinerario tentador. Recorrer los pueblos que forman parte de esta colección permite descubrir rincones de la provincia que, muchas veces, quedan fuera de las rutas turísticas más habituales, y hacerlo además con la sorpresa añadida de toparse con una obra de gran formato allí donde menos se espera.

Cada mural, además, tiene detrás una pequeña historia de negociación y complicidad: acuerdos con vecinos que ceden la fachada de su propia vivienda, ayuntamientos que buscan el emplazamiento perfecto, artistas que estudian el entorno antes de levantar el primer andamio. Ese trabajo previo, casi invisible para quien luego se detiene a fotografiar la obra terminada, es en realidad una de las claves del proyecto: ningún mural de PLAZES se piensa de forma aislada, sino en diálogo constante con el lugar que lo acoge.

Trece murales después de tres ediciones, la pregunta ya no es si PLAZES seguirá creciendo, sino qué pueblo será el próximo en descubrir que su muro más gris puede convertirse, de la noche a la mañana, en la pieza más fotografiada del lugar.